Empresario critica la actitud del gobierno argentino contra la prensa independiente

Para el fundador y propietario del Grupo Perfil, Jorge Fontevecchia, 56, la actitud agresiva del gobierno contra los medios independientes ha sido abusiva. Jorge Fontevecchia, fundador y propietario del Grupo Perfil
El ejecutivo, sin embargo, defendió que es necesario rever los beneficios dados por los Kirchner al Grupo Clarín en el pasado, antes que la guerra entre el gobierno y la comenzara. Fontevecchia considera un absurdo que haya sido autorizada, por Néstor Kirchner, a finales de su mandato, la fusión de Cablevisión con Multicanal. Y que el tamaño del grupo Clarín hoy no es compatible con el buen ejercicio del periodismo.
El Grupo Perfil, crítico al gobierno, edita el periódico “Perfil”, la revista “Caras” y “Noticias”.
Lea, abajo, tramos de la entrevista que concedió a Folha, en su oficina, en Buenos Aires.
Folha– Qué opina de la operación policial contra Cablevisión, esta semana?
Jorge Fontevecchia – La fusión de Cablevisión con Multicanal, y previamente la fusión de Cablevisión con Videocable, hizo que la empresa hoy llamada Cablevisión, sí, se volviera un virtual monopolio de acceso a la TVvisión en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores, donde se concentra 80% de la publicidad y de la producción de contenidos de .
Néstor Kirchner permitió la fusión cuando era amigo de Clarín. Tanto el gobierno como Clarín son culpables de esta realidad.
Folha – Cómo evalúa el caso Papel Prensa?
Fontevecchia – Tal vez una cosa interesante para el lector brasileño entender el embrollo sea recordar que quién fundó a Papel Prensa fue Abril. César Civita, tío de Roberto Civita, creó Papel Prensa para alimentar las revistas de Abril aquí en Argentina.
Sólo que la violencia que había en los años 70 lo asustó. Había amenazas de bomba en las redacciones e intentaron secuestrar a su hija. Él se cansó y vendió el negocio.
La segunda conexión con son los puntos de contacto entre la historia de Papel Prensa y de la fábrica Pisa, de la cual eran dueños “O Estado de S. Paulo” y “O Globo”.
La mayor multinacional de papel noruega, Norske, compró Pisa de esos dos periódicos brasileños. Norske también era dueña, en Chile, de la mayor fábrica de papel chilena, que se llama Bio Bio. Después de eso, Norske intentó comprar Papel Prensa de “Clarín” y de “La Nación”.
Era un muy bueno negocio. Pero por qué “Globo” y “O Estado de S. Paulo” vendieron, y “Clarín” y “Nación”, no?

Fontevecchia – La razón es que, en Brasil, ningún partido tiene gran mayorías legislativas para que un gobierno pueda cambiar una política de un día para el otro. Aquí sí, se pueden cambiar todos los sistemas de importación o las reglas aduaneras para importación de un insumo. “Clarín” y “La Nación” no dejaron de vender Papel Prensa a causa del negocio, pues el dinero ofrecido era muy bueno. Dejaron de vender por una cuestión de seguridad jurídica. Tuvieron miedo de un país que puede cambiar de regla, que mañana puede prohibirnos importar o colocar trabas a la importación. En el fondo, es porque Argentina tiene una historia de absolutismo y totalitarismo político que Brasil no tiene. Es un país que tiene una cultura absolutista, tanto en la dictadura como en la democracia, Argentina es maximalista.
Folha – Qué cree que acontecerá si la ley que considera al papel un insumo de interés nacional es realmente aprobada?
Fontevecchia – El gobierno dice que va a declarar de interés público la fabricación de papel y hacer que todas las personas que quieran comprar papel de Papel Prensa puedan hacerlo. “Clarín” y “La Nación” se aprovisionan del 90% de su producción con papel de Papel Prensa, e importan 10%. Hay una cantidad de personas que les gustaría comprar papel de la empresa. Entonces el Estado dice: vamos a invertir para aumentar la producción de Papel Prensa para que todo el papel sea fabricado en Argentina y todos los que quieran comprar puedan comprarlo por el mismo precio.
La falacia aquí es la siguiente. El papel importado hoy sale 10% más barato que el papel que vende Papel Prensa. Entonces cómo será posible que todos compren de Papel Prensa, y más barato?
Fontevecchia – Sólo podemos concluir que el próximo paso del gobierno será prohibir la importación de papel. Porque si no, no tendría ninguna lógica. La paradoja es que el “papel para todos”, más barato, en verdad va a ser más caro.
Folha – Y cómo queda la cuestión del contrato?
Fontevecchia – Esa es una segunda contradicción. Lo lógico sería que, si el Estado quiere cambiar las condiciones del contrato, debería preguntar a Clarín y La Nación, sus compañeros, si ambos quieren permanecer en la sociedad o vender sus partes.
Por qué el gobierno no hace eso?
El gobierno es muy creativo, si hiciera eso podría ser acusado de estar promoviendo un confisco. Entonces está aumentando el capital de la empresa y dice que no está expropiando. Pero está cambiando las condiciones seriamente. Por qué, si el papel importado es más barato, todos esos periódicos pequeños que se quejan que Papel Prensa no les vende, no compran papel importado? Aquí es preciso esclarecer lo siguiente. El papel nacional cuesta US$ 750 la tonelada. “Clarín” y “Nación” dicen que no afectan a nadie porque el papel importado cuesta US$ 680.
Sólo que ellos están mintiendo. A US$ 680 la tonelada sólo pueden comprar los grandes compradores como “Clarín”, “La Nación” y “Perfil”, porque para salir con ese precio es preciso comprar 5 mil toneladas. Los pequeños periódicos del interior no pueden hacer eso. Entonces compran de un revendedor, que por su parte compra las 5 mil toneladas y revende en partes más pequeñas a los periódicos pequeños. Con eso, obvio, acaba vendiendo más caro, a US$ 800, US$ 900. Hay un 25% de intermediación. Un pequeño consumidor no puede comprar el importado más barato que el nacional. Sólo las grandes empresas lo consiguen porque tienen como pagar los costes y poseen grandes depósitos. Ahora, hay necesidad de distribuir más papel. En ese sentido, el gobierno parte de un punto justo. El gran problema no será de costo pero sí la forma discriminatoria con que va a distribuirse ese papel a medios que apoyan al gobierno, así como hacen hoy con el presupuesto para la publicidad oficial. Los periódicos opositores no reciben publicidad oficial.
Folha – “Perfil” ganó una causa en la Justicia obligando al gobierno a anunciar en las publicaciones del grupo.
Fontevecchia – Sí, hay una decisión judicial, pero el gobierno no la está cumpliendo. La Suprema Corte ordena todas las semanas que se cumpla y el gobierno no lo hace. “Perfil” es la única empresa en Argentina que, durante esos nueve años de kirchnerismo, nunca tuvo publicidad oficial. Y Kirchner dijo, hace seis años, cuando fue preguntado sobre eso, que no tenía problema con nadie en los periódicos, excepto con una persona, que era yo. Los primeros años, “Clarín” y “La Nación” no criticaban al gobierno. “Clarín” fue beneficiado por el gobierno. Y “La” Nación tuvo una actitud cautelosa. Cuando la crisis económica era muy seria, el único periódico crítico era “Perfil”.
Folha – Entre los independientes, hoy, parece ser el que posee una línea más ponderada.
Fontevecchia – Es correcto. Siempre fuimos así, también con Menem. Siempre somos críticos desde el principio de los gobiernos. Lo que acontece es que “Clarín” y “La Nación”, cuando un gobierno gana, para no disgustar a lectores-electores, amenizan el discurso. Cuando el gobierno comienza a ir mal, quedan furibundos. Y nosotros acabamos quedando en el centro, siempre quedamos desplazados. Pero es una posición que me parece saludable.
Folha – La Suprema Corte tomó esa decisión a favor de “Perfil”. En el caso de la Ley de Medios, está amparando a “Clarín” con relación al artículo que falta aprobar, sobre la desinversión y ventas de algunos medios. La Justicia es una esperanza para equilibrar la guerra entre gobierno y prensa?
Fontevecchia – Sí. Pero llegar a la Suprema Corte es muy costoso. En el caso de Perfil, en esos ocho años, fuimos castigados con US$ 50 millones de dólares que perdimos por no tener publicidad oficial. Está claro que, en el largo plazo, estaremos todos muertos. Por eso hay que pensar si es posible resistir hasta llegar a una decisión favorable de la Justicia. Las empresas más pequeñas no pueden ir a la Suprema Corte, aunque ella está a favor al final, porque es caro resistir hasta allá.
Folha – Cómo comenzó el proceso?
Fontevecchia – Una misión de la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa) vino a pedirme que iniciara una causa contra el gobierno por cuenta de la discriminación de la publicidad oficial. Yo argumenté que saldría más caro pagar abogados y enfrentar el proceso que aquello que estábamos perdiendo.
Pero ellos me dijeron que yo tenía la obligación de hacerlo, porque Perfil es una empresa que puede pagarlo. Los pequeños periódicos del interior, no. Y si ganáramos, podríamos crear una jurisprudencia. Concluí que él tenía razón e iniciamos el proceso.
Folha – Cuál es su evaluación sobre la Ley de Medios?
Fontevecchia – Creo que es correcto que deba haber mayor pluralidad en los medios. En ese sentido el gobierno está correcto. Para que el lector brasileño comprenda, el tamaño de “Clarín” es excesivo y un problema para el buen ejercicio del periodismo.
Para comparar con Brasil, el Grupo Clarín correspondería al poder de TV Globo, más “Folha de S. Paulo”, más el periódico “O Globo” y Uol, sin contar el servicio de conectividad de banda ancha. Es preciso reforzar eso, porque cuando hablamos de Clarín, en general, se piensa sólo en el periódico de mayor circulación en Argentina, pero el hecho es que también es el mayor proveedor de Internet y banda ancha de Argentina.
Folha – Entonces usted concuerda con el término “monopolio”?
Fontevecchia – No, no es un monopolio, en todas las actividades tiene posición dominante, pero no es monopolio. La fusión de Cablevisión y Multicanal no debería haber sido permitida, y quién la permitió fue Néstor Kirchner (1950-2010). Ese gobierno es especialista en emprender buenas obras con malas intenciones. Los fines son nobles, pero son utilizados para otra cosa. No deberían haber permitido la fusión de Cablevisión con Multicanal, pues eso permitió el control casi total del cable en Argentina. Aquí, otra distinción con Brasil. En Brasil el cable llega a 15% de la población. En Argentina llega a 70%. Es mucho más poderoso. “Clarín” no es un monopolio técnicamente en ningún sector en que actúa, pero en todos es el número uno.
Hay una ecuación que se hace para saber cuánto una empresa es más poderosa que sus concurrentes. Cuántas veces el primero es el segundo. Coca-Cola es cuatro veces Pepsi. Pues bien, Clarín es 20 veces los segundos puestos, que son La Nación y Perfil.
Folha – Entonces cuál sería la solución?
Fontevecchia – Lo ideal era que el sistema jurídico argentino funcionara y la defensa de la competencia lo impidiera. Deberían volver atrás sobre esa cuestión de la fusión, como el gobierno americano hizo con Microsoft. Hacer cumplir la ley. Existe una ley que impide que alguien tenga más del 25% de share de ninguna propiedad. Falta voluntad de cumplir las leyes. Y debe ser una voluntad que no sea política, que sea de Estado y que transcienda un partido. Ese gobierno es especialista en detectar causas nobles para usarlas para poco nobles fines.
Está claro que la idea de papel para todos parece muy razonable. Pero los kirchneristas son maestros del sofismo. Cuando usted comienza a analizar, a deconstruir, se encuentra con monstruos.
Ese proyecto al final es para dar canales a sus amigos, es para imponer un control. Estaba mal Clarín y La Nación fueran dueños de Papel Prensa con beneficios que el Estado subvencionaba. Pero cualquier acción que el gobierno toma tratando de resolver problemas, en realidad son una máscara, un caballo de Troya, detrás hay una voluntad autoritaria.
Mi síntesis es que nadie tiene razón. No es una lucha de buenos contra malos. Aquí no hay santos ni diablos. Ambos tienen aspectos oscuros. Aún así, personalmente siempre prefiero que las malas prácticas no sean las del Estado. Siempre voy a tolerar mejor que se comporte mal “Clarín” que el Estado. Eso vimos en la época de la dictadura cuando el Estado combatía el terror con el terror. Prefiero padecer las malas prácticas de “Clarín” que las del gobierno.
Folha – Cómo evalúa el concepto de periodismo “militante”, que el gobierno quiere incentivar?
Fontevecchia – Cuando usted agrega una palabra calificadora, está reduciendo su valor. El periodismo militante no es periodismo, es propaganda.
Folha – Argentina, en cuestión de control de la prensa por el gobierno, puede aproximarse A Venezuela y Ecuador?
Fontevecchia – No, creo que a nivel cultural y cívico, Argentina es superior a Ecuador y Venezuela. Los abusos de allá no acontecieron aquí aún. Y no creo que acontezcan.
Aquí no hubo hasta ahora nadie que haya perdido su licencia de radio y TVvisión como aconteció en Venezuela. No hubo, como en Ecuador, una decisión judicial que hiciera que el director de un periódico tuviera que huir del país y pagar una multa por un artículo contra el presidente Correa. Y no creo que vaya a acontecer en el futuro.
Folha – Usted piensa que el principal daño contra Clarín no es contra el periódico, sino contra sus actividades en cable e Internet?
Fontevecchia – Sin duda. El periódico “Clarín” factura 15% de lo que factura el Grupo Clarín, y la empresa de cable factura 70%. El daño económico a “Clarín” se produciría deshaciendo la fusión de Cablevisión y Multicanal. Si el gobierno embiste contra los negocios de “Clarín” en la banda ancha y en la TV por cable sería un desastre para la empresa. Es como si a Globo le quitaran el canal y dejaran sólo el periódico. Clarín en Argentina es una empresa cuatro veces más poderosa que Globo en Brasil. Y lo que es muy importante, Globo es una empresa de entretenimiento. Su principal facturación viene de las novelas. Es como TVvisa de México. Es una empresa de entretenimiento, no es periodística. Un político depende mucho más de Clarín en Argentina que de Globo en Brasil.
Folha – Entonces cómo entender los 54% de votos a , una vez que Clarín, que le hace oposición, es tan influyente?
Fontevecchia – Ahí es preciso entender quién consume periodismo en Argentina. La parte más instruida de la población, como en Brasil. No afecta tanto el relato que construyen los medios porque el rating se hace con entretenimiento.
Los consumidores de prensa escrita son una parte pequeña, pero para los políticos es importante porque es el espejo de dónde viene. Cristina mira los periódicos todos los días como a un espejo, y ese espejo le dice que ella no es la más linda. El efecto que produce es mucho mayor.
Folha – Cristina lee los periódicos, aún los opositores?
Fontevecchia – Ella lee todo. Los periódicos, ve informativos en TV, para los políticos la importancia que tiene el Grupo Clarín es mucho mayor que la que tiene Globo.
Además de eso, el lector argentino es mucho más politizado que el brasileño. Quizá sea difícil para un brasileño entender la importancia que la política ocupa aquí. Pero basta decir que es más importante que el fútbol.
Entiendo cuando los brasileños preguntan, qué acontece con los argentinos y la política, por qué tanta pasión? La política ocupa un espacio muy importante, es una característica histórica y cultural.

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