Cambio en Argentina señala proteccionismo
La presidente Cristina Kirchner asumió este sábado su segundo mandato en Argentina con una sinal de que tiempos difíciles serán enfrentados por los compañeros comerciales del país a lo largo de 2012. En su discurso de posesión, Cristina anunció la transferencia del área de Comercio Exterior de la carpeta de Relaciones Exteriores para la carpeta de Economía.
Horas después, el ministro de Economía, Hernán Lorenzino, nombró a la economista Beatriz Paglieri como encargada del área.
Beatriz Paglieri fue en 2007 la interventora en el Indec, el instituto de estadísticas argentino, que pasó a divulgar un índice de inflación sin correspondencia con la variación de precios. Actualmente, el Indec informa una inflación del 9,3% al año, cuando la medición oficial en provincias en el interior del país y la estimativa de consultoras de economía apunta a una variación entre 18% y 30%.
Aunque Beatriz haya sido directora de gestión comercial externa en el gobierno De La Rúa y subsecretaria de Relaciones Económicas Internacionales en el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, es más conocida como una operaria pública muy vinculada al secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, famoso por la agresividad con que trata a empresarios y compañeros de gobierno. Responsable por intentar contener la inflación, al manipular el índice, Moreno consiguió eliminar una referencia que podría servir para reajustes.
Militante peronista, Moreno se involucró durante la campaña electoral en un conflicto callejero con opositores, en un acto en la disputa por el ayuntamiento de una ciudad de la periferia de Buenos Aires. En 2010, actuó de forma decisiva en el llamado “uno por uno”, política informal por la cual importadores no consiguen autorización para traer mercancías si no exportan en la misma cantidad, sea que producto sea. En las últimas semanas, ganó protagonismo al llamar a grandes comerciantes de divisas y exigir que suspendieran las compras de dólar por lo menos durante dos meses.
Sin garantía de fuentes externas de financiación, Argentina intenta preservar su saldo comercial en un escenario de caída de los precios de su principal producto de exportación, la soja, y menor demanda de su principal cliente, Brasil. Este año, el país debe obtener cerca de US$ 10 billones de superávit pero las importaciones deben crecer cerca de 30% en relación a 2010, a cerca de US$ 71 billones. Aproximadamente un tercio de este total es originario de Brasil, y reducir las compras externas es una meta del gobierno. La relación bilateral es superavitaria para Brasil en cerca de US$ 6 billones al año. En un reciente evento empresarial, Cristina llegó a mencionar que lo ideal sería no comprar en el extranjero “ni un clavo”. Al tomar posesión anteayer, Lorenzino mencionó la preservación del superávit comercial como una prioridad.
El sector del calzado debe ser el primero en recibir el nuevo abordaje del gobierno argentino. Un acuerdo de caballeros entre los empresarios de los dos países debe ser renovado de forma que haya una cuota de 15 millones de pares brasileños importada anualmente, lo que equivale a 13% del mercado argentino. Los empresarios argentinos intentan negociar la renovación de la cuota, pero presionando para que Brasil pase a importar zapatos del país. Le cabrá a Beatriz Paglieri la aplicación de instrumentos como la imposición de licencias no automáticas y la aplicación de sanciones como derecho antidumping.
La migración de la secretaría de Comercio Exterior no fue el único cambio anunciado por la presidente. También fue creada en el ámbito del Ministerio de Economía una subsecretaria de Competitividad y, en el ámbito del Ministerio de Industria, un área para planificación estratégica. Eran dos demandas de la Unión Industrial Argentina (UIA) y muestran el distanciamiento del gobierno del área sindical.

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