Argentina: recompensa a la lealtad
La mayoría coincide en que el “nuevo” gabinete de la presidenta Cristina Fernández, anunciado la semana pasada, en gran medida señala continuidad. De hecho, sólo tres nuevos ministros fueron nombrados e, incluso éstos, sólo lo fueron para cubrir las vacantes.
Los nombramientos ministeriales, de acuerdo con el economista local Rogelio Frigerio, sólo apuntan a una “concentración de poder”. La mayoría de lo que se reservará para la propia presidenta que canalizará pizcas de esto a unos pocos elegidos.
Un recién llegado, el joven y afable Hernán Lorenzino, reemplaza al vicepresidente Amado Boudou como ministro de Economía y ha sido bien recibido por los economistas y los líderes de la industria con la esperanza de que él conduzca al país de vuelta a los mercados de capitales internacionales. A pesar de su experiencia técnica y otros tratos privilegiados directos con la Presidenta, Lorenzino no es visto como poseedor de cualquier verdadero poder de decisión.
Pero uno de los pocos afortunados es el contundente Guillermo Moreno, lógico re-confirmado como Secretario de Comercio Interior. Conocido por su papel como regulador de precios y limitador de importación, Moreno ahora se encargará de supervisar la recientemente creada Sub-secretaría de Comercio Extranjero a cargo de su íntima aliada Beatriz Paglieri, una veterana de 30 años del ministerio económico mejor conocida por su breve dirección en la agencia de estadísticas del INDEC en 2007 (los datos del gobierno de la inflación interanual comenzaron a generar preocupación).
Este cambio dará a Moreno la responsabilidad formal sobre las áreas donde ya tenía control de facto: empresas de importación y exportación y flujos de capital. De acuerdo con diario Perfil del fin de semana, la nueva Sub-secretaría respondiendo a Moreno se hará cargo de la promoción comercial de la oficina de comercio extranjero, las autorizaciones de exportación del Ministerio de Agricultura y la aprobación de licencias de importación del Ministerio de Industria.
Técnicamente subordinado al nuevo ministro de Economía, nadie espera que el aparentemente omnipotente Moreno responda a Lorenzino. El último ministro económico en cruzarse con Moreno, el similarmente joven Martín Lousteau, se le mostró rápidamente la puerta.
Como prueba adicional de que la lealtad prevalece sobre todo con este gobierno, la presidenta nombró a dos miembros del grupo activista de izquierda La Cámpora – Augusto Costa e Iván Heyn – para la recientemente creada Sub-secretaría de la competencia y el comercio exterior en el Ministerio de Economía. La Cámpora fue fundada por el hijo de la presidenta, Máximo Kirchner, en 2003 y aumentó en poder e influencia desde la muerte del ex presidente Néstor Kirchner en octubre de 2010.
“Este gobierno está creando cada vez más espacio y proporcionando un poder real a los miembros de La Cámpora; algunos tienen posiciones en el Congreso ahora. Sin embargo, su papel en el Ministerio de Economía no es probable que se traduzca en mucho poder real en este gobierno”, afirmó Frigerio. El economista explicó que su influencia está limitada por sus papeles de menor importancia en el ministerio combinada con la diluida autoridad del mismo ministerio en comparación con décadas pasadas.
Bajo el gobierno de los Kirchner, no ha habido una figura política fuerte a la cabeza del Ministerio de Economía desde Roberto Lavagna (2003-2005). Estos últimos nombramientos y cambios en el ministerio no marcan un cambio de política, sino que tratan de institucionalizar

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