Fuga de capitales, bate récord en Argentina
El valor llega a US$ 8,5 billones; la marca histórica ocurrió en 2008
La fuga de dólares en Argentina batió un récord ayer al llegar al nivel de US$ 8,5 billones (R$ 15 billones) en el tercer trimestre de este año. El total en los primeros nueve meses del año llega a US$ 18,3 billones (R$ 33 billones).
El número relativo al tercer trimestre de 2011 supera la marca histórica alcanzada en el segundo trimestre de 2008, durante la fase aguda de la crisis financiera global.
Aquel año, Argentina registró fuga de US$ 23 billones (R$ 41 billones). La salida de capital se debió, en parte, a la pelea del gobierno con los sectores ruralistas del país.
La fuga de capital ocurre cuando, por miedo de una reacción del gobierno o deterioro de las condiciones económicas, los inversores que compraron títulos públicos o privados y acciones resuelven retirar el dinero del país.
Los valores récord de 2011 pueden ser reflejo de la preocupación externa en relación al gobierno de Cristina Kirchner, que obtuvo un segundo mandato recientemente, que puede aumentar las medidas contra la prensa y las empresas no alineadas al gobierno.
RESTRICCIONES
Los informes del banco central argentino, en que constan los números de fuga de dólares, llevan en cuenta sólo aquellas operaciones realizadas hasta septiembre pasado.
A finales de octubre de este año, el gobierno pasó a imponer medidas para restringir la compra de dólares en el país. Los nuevos controles impuestos dificultaron el acceso de pequeños consumidores a la moneda, pero no impidieron que la fuga de capitales del país continuara creciendo.
Informaciones publicadas esta semana en la página web del gobierno muestran que la compra de moneda extranjera hecha por residentes argentinos se mantuvo en “valores similares” durante octubre, en relación al observado en el tercer trimestre del año.
REGLAS
De acuerdo con la nueva reglamentación, para adquirir la moneda norteamericana los argentinos deben presentar su documento, probar que poseen recursos para la compra y justificar la operación.
Con esos datos, las casas de cambio piden autorización a un órgano equivalente a la Hacienda Federal, que da la palabra final para la transacción.
El turista que llega a Buenos Aires con dólares consigue cambiarlos por pesos sin ninguna restricción.
Folha de Sao Paulo – Brasil

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