El IOF sobre el cambio en Brasil causa estragos en AL
Brasil acostumbra reclamar que es víctima de la guerra cambiaria desencadenada por China y por países desarrollados, pero sus controles de capitales provocan estragos semejantes en vecinos de América Latina. Es lo que muestra un estudio presentado ayer por un grupo de economistas en la prestigiada conferencia anual Jacques Polak, organizada por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El estudio tiene el título provocativo en inglés de “bubble thy neighbor”, algo como “cree burbujas financieras en su vecino”. Se trata de una variación de la expresión “beggar thy neighbor”, o haga a su vecino un miserable, que se refiere a la política deliberada de manipulación cambiaria que roba mercado exportador de los vecinos. Su intención es influenciar las discusiones dentro del FMI y del G-20 para crear códigos de conducta para controles de capital. La teoría básica es que, cuando un país adopta control de capitales, acaba afectando el flujo de capitales para otras economías.
El estudio fue presentado por la economista Kristin Forbes, del MIT Sloan Schooll of Management, junto con tres compañeros del Banco Central Europeo (BCE), Marcel Fratzscher, Thomas Kostla y Roland Straub. Ellos examinan cómo las altas y bajas de IOF hechas por Brasil desde 2006 afectaron los flujos de capitales al propio Brasil y a otros países emergentes. “No sé si es el caso de tener códigos de conducta, pero parece necesario tener algún tipo de monitoreo”, dijo Forbes, al presentar su trabajo.
El estudio es interesante, en primer lugar, porque llega a la conclusión de que los controles de capitales, de hecho, disminuyen el flujo de capitales a los países que los imponen. Hasta ahora, había un consenso entre los economistas de que controles no reducen el volumen de capitales que entran en el país. Sólo cambiarían la composición de los capitales.
El estudio examina el flujo de capitales desde una óptica diferente. Normalmente, los economistas miran los flujos registrados en la cuenta de capitales. En el estudio, los números son vistos del punto de vista de los inversores. O sea, cómo los gestores de fondos de inversiones en mercados emergentes reaccionan a medidas de controles de capitales adoptadas por Brasil.
El resultado: cuando Brasil disminuye el IOF de 6% para 0% para renta fija, aumenta la ubicación de recursos para Brasil entre US$ 9 billones y US$ 16 billones. Una de las conclusiones más sorprendentes es que, cuando el gobierno cambia el IOF sobre títulos públicos, acaba afectando también el flujo para acciones. Las medidas adoptadas por Brasil, muestra el estudio, afectan a otros países. Cuando Brasil sube el IOF en Brasil, cae el flujo de capitales para otros países que, en la visión del mercado, son más inclinados a adoptar controles, como Perú.
Otros países de América Latina, sin embargo, sufren un aumento significativo en el flujo de capitales. También reciben más capitales países que, a ejemplo de Brasil, son productores de commodities y se benefician de exportaciones para China. La explicación es que los inversores buscan países parecidos con Brasil para recomponer la ubicación de su bolsa. La consecuencia práctica es que, si Brasil impone controles para protegerse de la valorización cambiaria, sobrecalentamiento de la economía o creación de burbujas, acaba creando esos mismos problemas en otros países. El año pasado, el FMI admitió por primera vez los controles de capitales como instrumento legítimo de política económica para evitar esos desequilibrios. Pero, según el estudio, es necesaria coordinación internacional para evitar que un país perjudique al otro.
Valor Económico – Brasil
Autor: Alex Ribeiro | De Washington

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