Juventud K crece por Cristina y muerte de Néstor
La misma Plaza de Mayo y dos fechas: 27 de octubre de 2010 y 23 de octubre de 2011. En las dos ocasiones, miles fueron a la calles en una demostración de apoyo al gobierno. En ese intervalo de un año, sin embargo, mucho cambió. La muerte de Néstor Kirchner marcó un punto de inflexión en la juventud K, que creció de manera exponencial en movilización y en destaque político. La militancia joven kirchnerista se volvió un fenómeno expansivo, para algunos casi una moda, para otros la “guardia protectora de Cristina”, como definió un militante. Su núcleo lleva el nombre de “La Cámpora” – una referencia al ex-presidente Héctor José Cámpora, famoso por movilizar a la juventud en los años 1970, pero que estuvo sólo dos meses en el poder.
El movimiento combina acciones en las calles con cargos públicos. En su entorno, se multiplican pequeños grupos no necesariamente identificados con el camporismo. En septiembre del año pasado, en el famoso acto en el estadio de Luna Park, en la capital, la militancia K conmemoró haber superado los 15 mil integrantes. Consultado por el “La Nación”, el líder de “La Cámpora” explicó que el número creció exponencialmente desde entonces y es imposible hoy determinarlo. “La muerte de Néstor cristalizó lo que estaba en el aire. Hizo que los jóvenes, que crecieron con la crisis de 2001, valoraran el kirchnerismo, y muchos decidieron politizarse”, observó Javier Caches, analista del oficialista Grupo Atenea.
La muerte hizo que el ex-presidente ocupara un lugar cada vez más elevado en el imaginario de la juventud. Para algunos militantes, él alcanzó el nivel de Perón y Evita. Son varias las formas de integrarse al movimiento. Están los que pasan horas en centros del partido, organizando marchas y manifestaciones, y visitan barrios más alejados para difundir sus ideas. Del otro lado, existen aquellos que se aproximan al lado intelectual y llegan a dar clases de formación “política” a niños. “Es un pilar necesario para atraer a los más nuevos”, dijo Nicolás Spacaventto, militante que creó el grupo 27 de Octubre, una referencia al día de la muerte de Kirchner.
De la militancia, muchos partidarios de los Kirchner ya son hoy figuras conocidas de la escena política. Máximo Kirchner y Andrés Larroque, líderes de “La Cámpora”, son algunos de ellos. En las últimas elecciones, ocho de los llamados “camporistas” consiguieron entrar en el Congreso. Hay también representantes del movimiento en empresas estatales y en el Ejecutivo.
“La Cámpora” busca ocupar lugares estratégicos y defender la gestión de Cristina. Nosotros buscamos abrir espacios de participación, tenemos más libertad de acción y, por eso, abrimos la comunicación”, dijo Spacaventto, explicando las divisiones dentro del propio movimiento kirchnerista. Aún en el interior de “La Cámpora” hubo disputas, pero a pesar de las disidencias, los jóvenes saben que necesitan mantener la unidad.
“Néstor mostró que el peronismo podía ser lo que decían los libros de historia y unir otras fuerzas progresistas no peronistas”, continuó Spacaventto. El debate es habitual en el mundo K. Para Javier Caches se trata del “peronismo del siglo XXI” y es fundamental levantar otra cuestión: “Nos preguntamos y discutimos quién va a liderar el modelo después de Cristina”, apuntó.
Divisiones y cuestionamientos aparte, con la victoria abrumadora en las elecciones, todo indica que durante cuatro años más el “cristinismo” los mantendrá unidos bajo la misma bandera y, sobre todo, el protagonismo político.
O Globo – Brasil
Maia Jastreblansky

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