Mausoleo de Néstor Kirchner se acelera

Mausoleo Néstor Kichner,

RÍO GALLEGOS, – A pesar del viento y del frío que solamente en el verano dan un poco de tregua a los cien mil habitantes de Río Gallegos, capital de la provincia de Santa Cruz, cerca de 20 trabajadores de Austral Construcciones corren contra el tiempo para terminar el faraónico mausoleo de la familia Kirchner en el cementerio municipal. El ex-presidente argentino (2003-2007) murió el 27 de octubre de 2010 y la expectativa de su viuda y sucesora, Cristina, es inaugurar la polémica obra un año después.

A los encargados no les gusta recibir visitas y, mucho menos, ser fotografiados. Quien se atreve a llegar cerca es observado y custodiado por oficiales de seguridad que buscan intimidar a curiosos y, principalmente, a periodistas. El misterio es un elemento central del modus operandi kirchnerista.

Aunque nadie confirme informaciones sobre el proyecto, fuentes locales aseguraron que la constructora pertenece a Lázaro Báez, amigo de la familia. El mausoleo tendrá dimensiones gigantescas: 13 metros de largo, 15 de frente y 11 de altura. En un cementerio muy simple, donde predominan pequeñas tumbas decoradas con flores de plástico, el monumento ocupará cerca de 600 metros cuadrados, tendrá dos pisos y un subsuelo, con capacidad para diez féretros. A pedido de Cristina, fueron usados materiales de la región, como pórfido patagónico, mármol y piedra volcánica.

El trabajo comenzó en enero y simboliza el empeño de la presidente, sus amigos, colaboradores y aliados en acelerar el proceso de creación de un mito político. Río Gallegos es la capital provincial y, también, la capital kirchnerista por excelencia. En la ciudad donde el ex-presidente nació, el 25 de febrero de 1950, Kirchner y Cristina están por doquier. En plena campaña electoral, no existe propaganda de opositores. Ya en el aeropuerto, la única que aparece en carteles y publicidades es la presidente, en algunos casos, al lado del marido. La imagen del ex-presidente también es usada por candidatos a alcalde, cargo que Kirchner ocupó antes de ser gobernador, en 1991.

“Mucha gente halla ese mausoleo demasiado grande, y muchos nos preguntamos quienes están pagando esa obra”, comentó Alberto, un taxista que prefiere no decir su apellido. En Santa Cruz, los Kirchner inspiran sentimientos variados. Gratitud, por la gran cantidad de obras hechas desde que la familia llegó al poder; simpatía, por el estilo bonachón del ex-presidente; y miedo, por el poder acumulado. Los cuatro principales periódicos son controlados por aliados. Según fuentes, dos canales de TV están en mano de Rudy Ulloa, ex-conductor de Kirchner que se volvió un importante empresario en la región.

Uno de los pocos que se rebelaron contra el gobierno fue el sindicato de los profesores, que en 2007 protagonizó un delicado conflicto con autoridades locales por demandas salariales.

“Kirchner y la presidente tienen un doble discurso: defienden los derechos humanos, a las víctimas de la dictadura, pero en Santa Cruz jamás se preocuparon por eso”, dijo Pedro Muñoz, líder del sindicato. En las calles, simpatizantes del gobierno pegaron papeles pidiendo la detención de Muñoz. Según él, “cuando llegó a la Casa Rosada, Kirchner se mostró como un presidente progresista, pero en Santa Cruz su gobierno tenía a 60% de los trabajadores sin bolsa firmada y evadía contribuciones de pensión”.

Para Luis “Angelito” González, candidato a diputado por la Coalición Cívica, “los Kirchner son oportunistas políticos”. “Quién conoce su gobierno en Santa Cruz sabe que son dictadores y que su gestión estuvo rodeada de sospechas de corrupción”, dijo. Los tribunales de Santa Cruz nunca investigaron a la familia. La oposición habla de corrupción, favoritismo en concesiones públicas, pero no pasan de denuncias esporádicas en medios de comunicación extranjeros o periódicos nacionales. La prensa de la provincia está alineada con el gobierno nacional y provincial. En las elecciones primarias de agosto, la presidente obtuvo 65% de los votos en Santa Cruz. Los habitantes de Río Gallegos no son muy fanáticos de Cristina, pero continúan fieles a Kirchner. Otro detalle que explica la victoria de la presidente: de los 283 mil habitantes de la provincia, cerca de 50 mil son operarios públicos.

“El ex-presidente caminaba por el centro, conversaba con todos. Cristina es antipática, llega y se queda dentro de la casa”, explica María, una camarera del bar del Hotel Santa Cruz, en el pequeño centro de la ciudad, que no tiene centros comerciales ni cines. Hoy el único miembro de la familia que vive en la capital provincial es Máximo, encargado de administrar los negocios dejados por el padre. Cristina viaja con frecuencia a visitar al hijo y, en los últimos meses, a controlar la construcción del mausoleo. La presidente prefiere refugiarse en El Calafate, a 300 kilómetros de la capital provincial.

Cristina se casó con Kirchner en 1975 y desembarcó por primera vez en la ciudad en 1976, meses después del golpe de Estado del 24 de marzo. Ella, que como Kirchner militaba en la Juventud Peronista, tenía 23 años y tuvo que abandonar el curso de Derecho por temor a la represión militar (terminó los estudios en 1979). El ex-presidente ya era abogado y soñaba con ser gobernador de su provincia. Fue el inicio de un proyecto político que llegó a la Presidencia en 2003 y hoy es hegemónico en la Argentina.

Intercambio de estatuas divide a Río Gallegos y el político se puede quedar sin el pedestal

El ex-presidente Julio Argentino Roca (1880-1886 y 1898-1904) siempre fue un personaje polémico. Este político y militar comandó la llamada Conquista del Desierto, operación destinada a ocupar la Patagonia y expulsar tribus indígenas. Algunos historiadores dicen que la campaña provocó la muerte de mil indígenas. Otros hablan de hasta diez mil. A pesar del pasado nefasto, el ex-presidente fue homenajeado en Río Gallegos. Hasta el fallecimiento de Néstor Kirchner, en 2010, la principal avenida de la ciudad se llamaba Julio Argentino Roca y en ella aún está la estatua del ex-presidente, que los kirchneristas pretenden sustituir por la de su líder.

El proyecto provoca debate entre los habitantes. Aunque no se sientan identificados con Roca, muchos argumentan que la nueva estatua debería ser de un indígena y no de Kirchner, que ya se convirtió en el nombre de la ex-avenida Roca. Una concejala estuvo preguntando a los habitantes si están de acuerdo con el cambio de estatuas y, según comerciantes de la Avenida Kirchner, existen profundas divergencias. “La mayoría no quiere una estatua de Kirchner”, dijo un farmacéutico que trabaja en una farmacia a pocos metros de la estatua de Roca. “Nadie puede estar de acuerdo con lo que fue hecho por Roca, pero la idea era colocar una estatua de consenso y muchos no están de acuerdo con la estatua de Kirchner. Ya tenemos la avenida”.

Mientras los coterráneos del ex-presidente discuten el proyecto, el escultor Jerónimo Villalba aguarda órdenes para despachar la estatua de Kirchner. La obra está lista en Buenos Aires. Según la prensa local, el Kirchner de bronce tendrá un rostro desafiante, el brazo izquierdo levantado y la chaqueta cruzada sin abotonar, tal como acostumbraba usar el ex-presidente. En los últimos 12 meses, los homenajes a Kirchner se esparcieron por el país. El ex-presidente se volvió nombre de escuelas, hospitales, túneles, campeonatos de fútbol y aeropuertos, como el de Villa Maria, en la provincia de Córdoba, entre otros.

O Globo –

Autor: Janaína Figueiredo - 

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