¿Es posible un nuevo 11 de septiembre?
Diez años tras los atentados en los EUA, se insinúa una lucha entre los fanáticos y los demócratas
El décimo aniversario de los atentados del 11 de Septiembre no monopoliza sólo la agenda de la prensa. Estaba igualmente presente en las computadoras incautadas en la casa en la que Osama bin Laden fue asesinado, conforme al Washington Post.
El periódico informa que Bin Laden quería recordar los atentados de 2001 con “ataques capaces de cambiar la historia, apuntando a grandes blancos, económicamente importantes”. Ya su segundo, Ayman al Zawahiri, hoy el líder de Al Qaeda, preferiría golpes menos ambiciosos y más oportunistas sólo para marcar la fecha. Esas informaciones se combinan perfectamente con la información de que el gobierno de los EUA dispone de informes de inteligencia “creíbles” según los cuales Al Qaeda prepara actos terroristas para hoy.
Hay realmente posibilidad de que se repita un 11/9? En toda la montaña de análisis que leí a propósito de los diez años de los atentados, nadie se animó a decir que es imposible. Quién más cerca llegó de ese tipo de optimismo fue Richard A. Falkenrath, investigador-senior del Consejo de Asuntos Exteriores para Contraterrorismo y Seguridad Interna. Escribió: “No hay duda de que el territorio norteamericano está hoy significativamente más seguro contra un ataque terrorista que hace diez años”. Pero, añadió, “el sistema de seguridad interna tiene muchas flaquezas. Permanecen grandes vulnerabilidades, algunas de las cuales presentan catastróficos ‘tail risks’, o sea, un evento que, aunque sea muy improbable, podría causar enormes daños”.
Si es así, se puede decir que, después de diez años y dos guerras no concluidas, los EUA están perdiendo la batalla contra el terrorismo? Hay respuestas para todos los paladares. La mía es simple y obvia: no hay como ganar una guerra contra fanáticos. Bastan uno, dos o diez ciudadanos dispuestos a matar y morir en el mismo acto para que se practique un atentado de pequeñas, medianas o grandes proporciones. La única manera de reducir el riesgo sería reducir el fanatismo, ya que eliminarlo no está en el horizonte.
La acción de los Estados Unidos en los 10 años post11/9 ayudó a reducir el fanatismo? Al contrario. Basta leer los periódicos para ver que, un día sí, otro también, hay un atentado feo en Irak, en Afganistán, en Pakistán, en la India, hasta en Nigeria, más distante del epicentro del terrorismo.
Peor: los atentados dieron origen al agravamiento de un fanatismo de señal inversa, la islamofobia. Es como analiza Alain Gresh, editor de Le Monde Diplomatique: “Los discursos sobre la ‘amenaza islámica’ penetraron profundamente en las sociedades y mentalidades de Occidente, (…) causando el crecimiento de un clima islamofóbico que prepara la cama para una nueva derecha radical”.
Hay, sin embargo, un fenómeno nacido justamente en este décimo aniversario del 11/9 que da margen a un cauteloso optimismo: los movimientos democráticos que se popularizan en buena parte del mundo árabe. La democracia es, tal vez, el mejor antídoto contra el fanatismo. Pero, mientras ella no se afirma, resta alentar para que los US$ 75 bi que los EUA gastan anualmente en seguridad interna sean, de hecho, eficaces.
Folha de Sao Paulo – Brasil
Autor: CLÓVIS ROSSI -

![Validate my RSS feed [Valid RSS]](http://publicaronline.net/wp-content/uploads/valid-rss-rogers.png)