El uso de reservas superó el límite, Editorial LN

Desde que el Gobierno decidió, a fines de 2005, cancelar la deuda con el Fondo Monetario Internacional tomando internacionales del , la práctica oficial se ha repetido en cuatro oportunidades.

Hasta el 30 de junio último, fueron extraídos 25.720 millones de dólares, reemplazados en cada oportunidad por un bono a diez años, no negociable, con amortización íntegra al vencimiento y con una tasa de interés equivalente a la obtenida en promedio por la colocación de las reservas, pero con un máximo de la tasa Libor menos uno por ciento. En los niveles actuales de esta tasa resulta que no hay reconocimiento de interés en el bono.

Mostrando el gobierno nacional una muy dudosa proyección de solvencia fiscal a largo plazo y dadas estas circunstancias, cualquier auditor obligaría a valuar estos papeles muy por debajo de su valor, si es que no a un precio nulo. La entrega de divisas líquidas a cambio de esos bonos ha implicado para el Banco Central ceder un activo realizable contra prácticamente nada.

Las reservas acumuladas por el Banco Central no se construyeron sobre la base de superávit fiscal y por la compra de divisas en el mercado por parte del Gobierno. Fue el propio Banco Central el que las adquirió emitiendo pesos para poder hacerlo. De esa manera cada peso en circulación se convirtió en un potencial reclamo de quien lo posea para ser transformado nuevamente en dólares. La denominada base monetaria debe ser considerada por lo tanto un pasivo del Banco Central.

Es una regla de buena administración que esta entidad conserve suficientes dólares para poder responder a una corrida cambiaria si ésta ocurriera. La historia de nuestro país demuestra que éste no es un hecho meramente hipotético.

Pero los pesos emitidos, o sea la base monetaria, no es el único pasivo reclamable. También lo son las letras o títulos emitidos, las Lebac y Nobac, que debieron colocarse para absorber el exceso de expansión monetaria debido a que las reservas se hicieron con emisión y no con superávit fiscal. Son títulos de corto plazo que deben pagarse a su vencimiento con los intereses. Lo que corresponde entonces es analizar el balance completo del Banco Central, valorando sus activos y sus pasivos.

Al 30 de junio de 2011 las reservas alcanzaban a 51.695 millones de dólares. Además, por contraprestación a la extracción de reservas, figuran en el activo cinco bonos por un valor nominal total de 25.720 millones de dólares, pero como vimos anteriormente, sin valor de realización. Este no es un activo que tenga utilidad alguna para enfrentar una corrida cambiaria. El propio Banco Central obligaría a cualquier banco privado que lo poseyera a previsionarlo totalmente. Es decir que con las reservas, que no son además totalmente disponibles, debe responderse a la base monetaria, que alcanza a 176.683 millones de pesos, más el stock de letras emitidas por un monto de 102.674 millones de pesos, en total 279.357 millones. El tipo de cambio debería ser de 5,40 pesos por dólar para que haya correspondencia.

En la medida en que el Gobierno siga utilizando reservas contra la entrega de papeles sin valor de realización, el tipo de cambio equivalente aumentará y se diferenciará aún más de la cotización vigente. Debe decirse además que actualmente la emisión no responde sólo a la compra de reservas, sino que a ello se suman las transferencias al Tesoro de supuestas utilidades del Banco Central que sólo fueron contables. La percepción de esta situación es sin duda uno de los factores que alientan el atesoramiento en dólares y la fuga de capitales.

Se han cumplido 18 meses desde que el anterior presidente del Banco Central fue despedido por resistirse a entregar reservas. Desde entonces su sucesora, la licenciada Mercedes Marcó del Pont, accedió a los requerimientos del Poder Ejecutivo y aceptó además asignar a la institución a su cargo funciones distintas y contradictorias con la que debería ser prioritaria: la preservación del valor de la moneda.

Debemos lamentar estos desvíos, cuyas consecuencias seguramente serán preocupantes. La mera aritmética muestra que se ha superado el límite prudente en la utilización de reservas para el pago de deuda pública u otros cometidos. El restablecimiento de la solvencia fiscal se hace imperativo, tanto más cuanto los vencimientos de la deuda no se pueden enfrentar con nuevos recursos de capital mientras no se recupere el crédito internacional.

vía El uso de reservas superó el límite – lanacion.com  .

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