Sin respuesta oficial a las quejas sindicales

El Gobierno considera normales las quejas

 

Mariana Verón
LA NACION

Como si nadie hubiera levantado la voz. Así se mostró ayer la presidenta Cristina Kirchnerdespués del tenso cierre de listas que, con el correr de las horas, disparó un cúmulo de quejas tanto de la CGT que conduce como de otros sectores aliados al Gobierno.

En la Casa Rosada no hubo respuesta a las críticas de los líderes gremiales -las más ruidosas partieron de Omar Viviani (taxistas) y Julio Piumato (judiciales)-, que reprocharon el casi nulo espacio que les había dado la Presidenta en el reparto de lugares.

Hasta anoche, ningún funcionario había salido a contestar. La respuesta, obvia, era minimizar el impacto de las críticas. Un ministro dijo a su gente que le parecían “normales” las quejas. “Como en todo cierre de listas”, argumentaban ayer en los despachos oficiales.

La jefa del Estado no se mostró en público y mantuvo reuniones con algunos de sus candidatos en la Casa Rosada. Estuvo con su compañero de fórmula y ministro de ; con el titular de Agricultura y primer candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, Julián Domínguez, y con el presidente de la Autoridad Federal de Comunicación Audiovisual y compañero de Daniel Scioli en la provincia, Gabriel Mariotto.

Video: Cristina anuncia su compañero de fórmula (C5N)

Por el momento, la Presidenta ordenó silencio a su tropa para no alterar los ánimos entre los heridos del cierre de lista. En todo caso, algunas fuentes oficiales imaginaban que contestará en alguno de sus actos públicos. Y de hacerlo, sólo ella hará una réplica. Eso podría ocurrir hoy por la tarde, cuando tenga un acto en la Casa Rosada, antes de partir a Asunción para una nueva cumbre del .

Miradas sobre Cristina

Todas las miradas recaían anoche no sólo en Cristina Kirchner, que como nunca antes concentró la decisión de cada nombre que se oficializaba en las nóminas de candidatos. También apuntaban al secretario de Legal y Técnica, Carlos Zannini, el operador político que la Presidenta designó para el armado electoral y que propició la idea de dejar a un lado al sindicalismo.

A tal punto el Gobierno buscó minimizar el impacto de las críticas, que un funcionario cercano a Zannini deslizó ante La Nacion que Moyano debería conformarse con que el ministro Amado Boudou terminara siendo el elegido para la vicepresidencia. “¿No era que Boudou era el candidato de Moyano?”, sostenían en los despachos de Balcarce 50.

El titular del Palacio de Hacienda se lleva bien con el secretario general de la CGT, pero tampoco es su voz dentro del Gobierno. Y si bien Boudou tendrá a partir de ahora otra relación con la Presidenta por haber sido designado para la fórmula, hasta ahora se manejó sólo en su área de Economía. Ese rol de nexo con Moyano lo cumple el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, corrido por Cristina de las gestiones electorales y más involucrado en la agenda de gobierno.

Otra de las conclusiones que surgían ayer en Balcarce 50 era que el propio Moyano había guardado silencio. “El no habló. Hasta que no hable Moyano, vamos a esperar”, agregaban en la Casa Rosada, sumida en una suerte de impasse tras la tensión del cierre de listas y la presentación de la fórmula.

Con la campaña aún sin definirse, en el Gobierno apuestan a que la contención sobre Moyano llegará más adelante. Mientras no haya amenazas de paros, prevén, la relación volverá a la normalidad.

De todas maneras, mientras se arma la agenda de actividades de la Presidenta de cara a las elecciones, no hay previsto ningún acto con la central de trabajadores. El nivel que alcancen las críticas del sindicalismo definirá cómo sigue la relación.

La Presidenta ordenó no responder a las críticas – lanacion.com

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