Carlos Berro Madero: Acerca de sobornos y catilinarias
Carlos Berro Madero: Acerca de sobornos y catilinarias
“¿Hasta cuándo Catilina has de abusar de nuestra paciencia? ¿Cuándo nos veremos libres de tus sediciosos intentos? ¿A qué extremos se arrojará tu desenfrenada audacia? ¿No te arredran ni la nocturna guardia del Palatino, ni la diurna vigilancia de la ciudad, NI LAS ALARMAS DEL PUEBLO, NI EL ACUERDO DE LOS HOMBRES HONRADOS, NI ESTE FORTÍSIMO LUGAR DONDE EL SENADO SE REÚNE? ¿No comprendes que tus designios están al descubierto?
- Marco Tulio Cicerón
Las cuatro célebres catilinarias de Cicerón, pronunciadas en el año 63 a.c. para detener las maniobras y argucias de Catilina para postularse como cónsul romano bajo sobornos -de las cuales se ha extraído el párrafo que encabeza estas reflexiones-, parecen tener hoy plena vigencia entre nosotros.
Las preguntas con que comienza su primer discurso Cicerón, habría que formulárselas a Néstor Kirchner. Y recordarle inmediatamente, que la historia cuenta que a pesar del comportamiento con el que Catilina buscó la manera de producir un efecto que desencadenara un golpe de estado, sufrió una derrota estruendosa: el plan de los conspiradores de ese entonces era incendiar Roma y matar a tantos miembros del senado romano como fuera posible.
No sabemos, por supuesto, si el ex Presidente piensa llegar a tanto. Pero bien vale como metáfora.
La firmeza de Cicerón y del senado fueron suficientes y Catilina sufrió finalmente el escarnio del foro, siendo abucheado insistentemente y acusado de traidor, para terminar suicidándose poco tiempo después.
Las maniobras del santacruceño en el Congreso Nacional, puestas al descubierto en el discurso de su esposa al inaugurar las sesiones ordinarias de sesiones, se asemejan en su estilo a las relatadas. La historia nos refiere, no obstante, que la honradez de muchos legisladores prevaleció sobre las trampas provenientes del deseo por detentar el poder absoluto.
En nuestros días, el que aún le resta al actual diputado comienza a escurrírsele entre las manos, mientras demuestra cuán poco le importa arrasar con las instituciones de la República en procura de sus oscuros designios personales.
La historia nos dice también que los conspiradores que estaban detrás de los planes de Catilina en aquel tiempo, fueron llevados a juicio y posteriormente ejecutados.
No es esto lo que deseamos para Néstor o Cristina Kirchner y sus adláteres. Solo estamos recordando un período de la historia universal. Hay otras páginas que, como ésta, hablan de la derrota final de quienes hacen uso de armas deshonestas en procura de mantener el poder a cualquier costo.
Dice el sociólogo Sygmunt Bauman que “cuando ocurre una perturbación que pretende reescribir los vicios como si fueran virtudes y las traiciones como lealtades, ello provoca que el futuro comience a caminar de inmediato envuelto en una niebla”. En eso estamos ahora mismo.
Estas verdaderas “devaluaciones” y falsos conceptos de la política constituyen verdaderas “fechorías” culturales, y es decisivo el valor de todos aquellos que, aún así, siguen inflexiblemente y a pesar de todo, las reglas que sostienen los valores tradicionales.
Es por eso que, días más o días menos, el kirchnerismo perderá una nueva batalla. Y ésta ocurrirá ahora en el epicentro de uno de los tres poderes del Estado.
Resulta claro que su estratagema para la “reevaluación” de los verdaderos valores, no conseguirá torcer un destino que está escrito en la jerarquía natural de los mismos, y éstos se apoderarán del escenario por su propio peso, desbaratando cualquier intento de demoler normas que han sostenido hasta hoy a los regímenes democráticos del mundo entero.
Es muy probable que estos pensamientos sean demasiado profundos para un matrimonio audaz, soberbio, ciego e improvisado y la jauría de obsecuentes que los acompaña; pero deberían servirnos a nosotros para no desconfiar de nuestras propias fuerzas, alentando a la oposición responsable –existe sin ninguna duda-, a seguir luchando para la transformación del autoritarismo sin límites que estamos soportando, en un nuevo curso republicano.
Un escenario renovado donde todos respetemos modelos morales sostenidos a través de la historia, aceptándolos como los motores adecuados y eficaces para desarrollar una sociedad más justa, democrática y equitativa.
carlosberro@arnet.com.ar
Gentileza en exclusiva para NOTIAR

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