En el Rugby no hay fractura imposible de soldar, pero si de cicatrizarla.
En el Rugby no hay fractura imposible de soldar, pero si de cicatrizarla.
Fractura difícil de soldar
Por Jorge Búsico
25 de Febrero de 2010 – 00:28
Gritos, pases de facturas, discusiones subidas de tono, enojos varios. En ese ambiente se desarrolló el lunes, en la URBA, la reunión de presidente de los clubes de Buenos Aires que tenía como propósito primordial definir los candidatos para la renovación de la mitad del Consejo, y que terminó ratificando algo que se vislumbraba desde mediados del año pasado: una fuerte fractura en el rugby porteño.
El tono de las discusiones y los efectos que ellas causaron entre los protagonistas pueden haber significado también un duro golpe a la posibilidad –si es que aún la había– de que desde la URBA se reviera la postura adoptada en mayo con respecto a los jugadores que integran el Plan de Alto Rendimiento de la UAR.
“Por momentos fue una vergüenza”, me relataron dos de los que participaron en esa reunión. En verdad, el ambiente ya estaba caldeado después de la reunión del miércoles pasado, cuando los integrantes de la subcomisión de Alto Rendimiento de la UAR asistieron a la URBA para explicar las dudas y los alcances del Pladar.
Algunos de los presidentes de los clubes se sorprendieron cuando al día siguiente vieron reflejados en diversos medios que se había un registrado un gran avance en pos de permitir que los jugadores del Pladar pudiesen actuar también en sus equipos. En rigor, el comunicado de prensa de la URBA permitía inferir esa posibilidad, ya que hacía eje en las declaraciones de los enviados de la UAR y no en los cuestionamientos de los clubes.
Inmediatamente, comenzaron a circular correos electrónicos privados en los cuales una decena de presidentes cuestionaban duramente la postura del titular de la URBA, Néstor Galán. Fue el mismo Galán quien el lunes abrió el fuego, criticando duramente a los que los escribieron esos mails, y recordando que fueron los mismos clubes los que hace menos de dos meses lo eligieron para ser candidato a la presidencia de la UAR, forzando la elección que terminó perdiendo contra el tucumano Luis Castillo. A partir de ahí, se generó el escenario descripto al comienzo, que también se extendió a discusiones y pases de facturas entre los clubes, pendientes de aquella estrategia para retener el poder de la UAR.
Lo cierto es que hasta el lunes, muchos clubes se habían sumado a la idea de ceder en la postura de mayo, y extender la prórroga, al menos hasta fines de este año. Ahora, después de lo que pasó, ¿habrá tiempo para cicatrizar las heridas?
En esa vía, y por iniciativa de los presidentes de Alumni, el CASI, Belgrano y el SIC, Galán citó a otra reunión, más distendida, asado de por medio, para el miércoles, en el Belgrano Athletic. Propuso, en tono conciliador, que de allí surjan comisiones para trabajar en conjunto con estos temas que andan dando vueltas.
Si lo del Pladar vuelve a discutirse, hay que convocar a una asamblea extraordinaria. Para ello, se necesita el 33 por ciento de los votos, aunque quizás ahí se genere otra polémica, ya de tipo legal, pues habría que encontrarle una vuelta al actual estatuto, que prohíbe dentro de la órbita de Buenos Aires la participación de jugadores rentados. Algunos sostienen que para que eso se produzca, debe reunirse el 75 por ciento de los votos; otros aseguran que alcanza con la mayoría simple.
La URBA tiene un particular esquema a la hora de las elecciones. Los votos no son todos iguales, pues suman más los que poseen mayor historia y cantidad de jugadores. Por eso, hay clubes que cuentan con 20 votos y otros, con 1 solo. Además, las votaciones son secretas.
Mientras, 20 jugadores de Buenos Aires y otros 10 del resto del país iniciarán mañana, con los Pampas XV, la aventura sudafricana por la Vodacom Cup. Habrá que ver si la fractura está soldada a su vuelta.

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