Notable descripción de la pobreza argentina, casi un clásico de los políticos..
Notable descripción de la pobreza argentina, casi un clásico de los políticos..
Entrevista con Graciela Camaño
“No sé cuánta más pobreza puede tolerar la democracia”
La diputada del PJ rebelde advierte que “en cada barquinazo del país se caen un montón de argentinos”, admite que podría postularse para la gobernación bonaerense en 2011 y afirma que Luis Barrionuevo, su esposo, “parece el cardenal Samoré en comparación con algunos otros”
Por Ricardo Carpena LA NACION
El conocimiento público me pesa mucho. Creo en la finitud y no me gusta la fama. Me encanta ponerme las chancletas y barrer la vereda de mi casa… Y pasa la gorda y charlamos, y pasa el otro gordo y charlamos. O sea, cosas de gente común.”
Sorprende semejante confesión en boca de una dirigente que acumula largas décadas en la política, que está casada con un sindicalista de eterno perfil alto como Luis Barrionuevo, que fue ministra de Trabajo en una etapa convulsionada del país, que es diputada nacional, que dejó el bloque del Frente para la Victoria en medio de denuncias de corrupción en el Gobierno y que ahora amasa la idea de ser candidata a gobernadora bonaerense para 2011.
Graciela Camaño asegura que no se desespera por el poder, aunque cada paso político que da, en realidad, parece desmentirlo. Todavía está demasiado fresco el recuerdo de la sesión del 3 de diciembre pasado en la Cámara de Diputados, histórica porque allí la oposición impuso su mayoría y relegó al kirchnerismo en las comisiones, cuando, ante la ausencia oficialista, Camaño se adueñó del estrado con firmeza y abrió las deliberaciones.
Y seguramente será una de las protagonistas políticas de esta semana cuando el miércoles próximo, en su condición de presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, lidere la primera reunión para intentar modificar la ley que regula la vigencia y aplicación de los decretos de necesidad y urgencia (DNU), cuestión decisiva porque, mediante una de esas normas, precisamente, la presidenta Cristina Kirchner creó el polémico Fondo del Bicentenario.
Lo cierto es que esa chica que nació en Presidencia Roque Sáenz Peña, Chaco, hace 56 años, y que cuando tenía 7 se mudó a la localidad bonaerense de Los Polvorines, ha recorrido un largo camino. Su padre era vendedor y, como los problemas económicos lo fueron acorralando, Camaño tuvo que salir a trabajar a los 15 años. Su primer empleo fue en una fábrica de zapatillas. Se recibió de maestra. Pero su vida cambió cuando entró a trabajar en la delegación San Martín del Ministerio de Trabajo. Allí fue elegida delegada y, además, lo conoció a Barrionuevo.
A los 20 años comenzó a trabajar en la gerencia de Recaudaciones del sindicato gastronómico de San Martín. Con el paso de los años ganó posiciones en el PJ bonaerense, aunque, en 1995, perdió las elecciones internas que definieron la candidatura a intendente de su distrito. Le ganó el duhaldista Antonio Libonatti. Siete años después, Eduardo Duhalde, a cargo de la presidencia de la Nación, le ofreció ser su ministra de Trabajo.
Camaño tiene dos hijos, Melina y José Luis, aunque considera como propios a Alejandro y Sandra, frutos del primer matrimonio de Barrionuevo. Su hermano Dante es titular del sindicato Capital de los gastronómicos. Juega al golf (como su marido) y le faltan siete materias para recibirse de abogada en la Universidad de Morón.
Video: Camaño: ´´A Kirchner no lo siento como Presidente del PJ´´
En estos días volvió activamente a las filas del duhaldismo (nunca las dejó realmente) después de haber dado la impresión de alinearse con los Kirchner cuando votó la reforma del Consejo de la Magistratura, la reforma política y la prórroga de las facultades delegadas.Sus últimos pasos fueron en un sentido contrario: se convirtió en una tenaz opositora a la ley de medios y a fines del año pasado dio un portazo para dejar el bloque de diputados oficialistas.
En la entrevista con Enfoques, la diputada advierte que Néstor Kirchner “no representa al peronismo”, sostiene que el PJ bonaerense “está colonizado” y afirma que el Gobierno “está extremadamente ideologizado”. Además, reclama “una visión de largo plazo” porque, dice, “en cada barquinazo del país se cae un montón de argentinos”. Y advierte: “No sé cuánta más pobreza tolera la democracia”.
-La oposición quiere cambiar la ley que reglamenta los decretos de necesidad y urgencia con la mira puesta en frenar el decreto 2010 que creó el Fondo del Bicentenario. A veces, estos temas son lejanos para la gente común. ¿Por qué son importantes?
-Están en juego, en el caso del decreto 2010, nada más y nada menos que las reservas. Al hacer un análisis de los DNU, todos han decidido sobre cuestiones esenciales. Por ejemplo, en los últimos años hay un manejo por fuera del presupuesto a través de los DNU que hace que el proyecto sancionado en el Congreso sea modificado completamente por el Poder Ejecutivo. Es necesario, a esta altura de la democracia, ir perfeccionando algunos rangos de institucionalidad. Y este es uno. Algunos legisladores lo justifican al afirmar que tenemos un régimen presidencialista. Es hora de que nos anoticiemos de que, después de la reforma de 1994, ha habido una fuerte intención de la sociedad, interpretada por los constituyentes, de que ese presidencialismo sea atenuado. Un presidencialismo del tipo del que se quiere ejercer en la Argentina nos va a llevar a que un día un presidente se pare en una plaza y diga: “Exprópiese, exprópiese, exprópiese”. Y eso no forma parte de la idiosincrasia de los argentinos.
-Hay temas, como el manejo de las reservas, que deberían ser políticas de Estado. Duhalde habla de un pacto de gobernabilidad que defina estos ejes. ¿Le parece posible este tipo de acuerdos con una dirigencia que cambia siempre las reglas de juego?
-No sé si es posible, pero debemos poder hacerlo. La democracia tiene una deuda muy grande con la sociedad. Todo este desastre agobia al tipo común que lo único que quiere es tener su trabajo, sus vacaciones, su disfrute. Nos está faltando un Estado que esté compuesto por hombres y mujeres con una visión estratégica a largo plazo. Estos grupos que se adueñan del poder te llevan de un lado para el otro y el grave problema que tenemos es que, como nuestro carro es tan frágil, en cada barquinazo se cae un montón de argentinos. ¿Cuanta más pobreza va a tolerar la democracia? No sé. Yo vivo en un distrito signado por la pobreza. Yo camino de la avenida Márquez para atrás y puedo asegurar que la gente vive de manera infrahumana. Tenemos cinco generaciones de pobres metidas en las villas. Antes no había viejos. Vivir en la villa era una coyuntura. La gente sabía que iba a salir. Ahora, no.
-Néstor Kirchner vuelve a asumir al frente del PJ. ¿Le parece una buena noticia?
-Kirchner no representa al peronismo. Es producto de un acuerdo entre dirigentes del Partido Justicialista. Y, estando el PJ tan fragmentado, lo sano sería que él permitiera la reorganización del partido de otra manera. No lo siento presidente del PJ.
-¿Usted será candidata a gobernadora bonaerense en 2011? Ya la postuló su marido.
-Estamos trabajando mucho en la provincia. Y trabajando con la candidatura del doctor Duhalde a presidente de la Nación. Estoy ahí. O sea…
-¿No lo descarta entonces?
-No lo descarto porque, cuando veo todos los candidatos que hay, me parece que con la cantidad de experiencia que tengo algún aporte podré llegar a hacer. Por ahora estamos recorriendo la provincia, organizándonos. El peronismo provincial no está acostumbrado a ser manejado solamente como una herramienta electoral. Y en este momento está colonizado por gente que no es de la provincia. En cualquier distrito sería imperdonable que viniera alguien de afuera y se hiciera de los cargos impunemente.
-Si tuviera que hacer un balance de la era kirchnerista, ¿qué destacaría?
-Es un gobierno extremadamente ideologizado. Es bueno reivindicar las convicciones, pero cuando se tiene la responsabilidad de gobierno hay que abandonar algunas convicciones exacerbadas. [Los Kirchner] representan cabalmente una época, la década del setenta. Me hubiera gustado que no fueran tan ideologizados, que se reivindicaran algunas cuestiones pero no desde el exacerbamiento. Los argentinos nos perdimos una gran oportunidad. Ese es el pecado más grande.
-¿Usted en los años setenta ya era una militante peronista?
-Sindical.
-O sea que estaba en la vereda de enfrente de la izquierda peronista.
-No, mis amistades tenían más que ver con la izquierda que con la derecha. Pero después me involucré más en el sindicalismo. Y el sindicalismo es de derecha, o sea, es mucho más ortodoxo…
-Se lo preguntaba para saber si aquellos militantes de los años setenta, algunos de los cuales están hoy en el Gobierno, eran sus clásicos enemigos de aquella época.
-Para nada. Al contrario. No son mis enemigos. Yo simpatizaba con esa izquierda un poco revoltosa, revolucionaria.
-Supongo que no simpatizaría con los que asesinaron a José Ignacio Rucci.
-Los montoneros fueron lo peor que le pasó a la Argentina. Respeto la decisión de lucha armada del ERP. Ahora, lo de los montoneros, eso de andar choreando en nombre de las ideologías, no lo admito. Me tocó ver chicos de mi barrio que se incorporaban a Montoneros. Después aparecían los pibes muertos y los dirigentes, ricos. No son héroes. Fueron una manga de sinvergüenzas que se aprovecharon de un montón de pibes que creían que podían cambiar la historia. Lo otro, lo del ERP, lo respeto, aunque no lo comparto.
-Su marido dijo que nadie hacía la plata trabajando. Me imagino que le habrá sonado muy actual cuando se destapó la compra de 2 millones de dólares de Kirchner.
-Bueno, a eso se refería él (se ríe). Aunque ahora [Barrionuevo] parece el cardenal Samoré en comparación con algunos otros (risas).
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